
Un abuelo y su nieto caminan de la mano por una plaza de barrio argentina bajo la luz cálida del atardecer.
El sendero los lleva hacia las hamacas, las bicicletas, los chicos que juegan y una calesita iluminada. Los árboles maduros enmarcan la escena mientras algunos vecinos descansan en un banco y el último sol alarga las sombras.
La Plaza recuerda esos lugares sencillos que quedan ligados a la memoria familiar: los juegos de antes, la calesita encendida y una tarde común compartida entre generaciones.








