
Una madre y su hija se resguardan bajo el mismo paraguas mientras el colectivo se acerca entre la lluvia del atardecer. Las luces cálidas de la calle contrastan con el cielo gris azulado y se reflejan en el pavimento mojado.
La parada gastada, la pequeña mochila rosa de la nena, las luces del colectivo y el semáforo rojo vuelven familiar una espera común. La Espera habla de esos momentos tranquilos de compañía que quedan en la memoria.
Los azules fríos y los reflejos ámbar le dan a la escena una atmósfera cinematográfica para livings, dormitorios, pasillos y rincones de lectura.








